LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

1999: Año de la refundación de la República


El inicio de la nueva magistratura presidencial se enarbola en la propuesta de refundar la República mediante el supremo recurso democrático de una Asamblea Nacional Constituyente. La propuesta de Constitución desarrollada en Asamblea Constituyente fue respaldada de manera mayoritaria (71,78%) en la elección del 15 de diciembre del año 1999. Se instaura con esta elección una sociedad democrática, participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural; enmarcada en un Estado descentralizado y de justicia federal que asegura el derecho a la vida, al trabajo, la cultura, la educación, la justicia social y la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna.

Este hecho convirtió al presidente  Hugo Chávez Frías en el propulsor de un nuevo ciclo histórico para la nación. Las viejas estructuras de poder se agrietaron, cedieron y terminaron por colapsar; se revelaron entonces, por todos los poros de la sociedad, fuerzas y corrientes alternativas de cambio impregnadas de esperanzadoras demandas e inéditos desafíos. Es así como el modelo político constituido sobre las coordenadas del llamado Pacto de Punto Fijo comienza su fin y un nuevo país comienza a abrirse paso entre sus escombros.

2000: Año de la relegitimación de los poderes


Tal y como lo previó el poder constituyente, los cargos de elección popular fueron relegitimados en las Megaelecciones realizadas el 30 de julio del año 2000. Llegó nuevamente la hora de la voz del pueblo en un acto tan trascendental como multitudinario, el presidente Hugo Chávez Frías es reelegido, manteniendo su investidura de Jefe de Estado para presidir los destinos de la nación hasta el año 2006. El Primer Mandatario nacional obtuvo 3 millones 757 mil 773 votos, equivalentes a un porcentaje de 59,76%.

A partir del año 2000, luego de realizadas las Megaelecciones, se da inicio concreto a la V República,  lo que impulsó la transformación pacífica del Estado en función de un modelo revolucionario y pacífico.

2001: Año de las leyes habilitantes

Dos grupos importantes de leyes habilitantes fueron activados por el presidente Hugo Chávez entre los años 1999 y 2001. Entre ellas destacan leyes tributarias, así como para la eliminación de algunos organismos públicos, la modernización de los trámites administrativos y la regularizacion de las relaciones entre el Estado y el sector privado. Durante este año el presidente Hugo Chávez también concreta la creación del sistema microfinanciero, así como de las leyes que regulan las actividades productivas del sector privado. Asimismo, se reforma la Ley de Hidrocarburos y se crea el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes). Se retoma de este modo la industria petrolera como empresa perteneciente a la nación.

Adicionalmente, se diseña el documento Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007, fundamentado en la interacción de los cinco ejes de equilibrio: el económico, el social, el político, el territorial y el internacional. De esta forma, Venezuela se convirtió en el primer país del continente que logró construir un programa estratégico económico-social fuera de las recetas de  organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

2002: El golpe de Estado


El año 2002 estuvo marcado por el golpe de Estado del 11 de abril. Promovido bajo la fachada de un “paro laboral”, encabezado por la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), al cual se plegó el corrupto sindicato de la era puntofijista, la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV). Este golpe derivaría en la instauración de una dictadura encabezada por Pedro Carmona Estaga, el entonces presidente de Fedecámaras. Estanga se autoproclamó presidente, abolió los poderes constitucionales y su gobierno cometió serias violaciones a los derechos humanos, en las 48 horas que se mantuvo en el poder. Contrario a la clara condena de esta toma de poder inconstitucional por parte de los países miembros del Grupo de Río y otras naciones del mundo, el gobierno de George W. Bush no condenó el golpe de Estado.

Los archivos hemerográficos y bibliográficos  dejan para la historia las declaraciones del vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, el 12 de abril de 2002, en las cuales aseguraba que el presidente Hugo Chávez promovió la crisis, por  lo cual  se había instalado  “un gobierno civil transitorio”. El vocero del Departamento de Estado, Philip Reeker, declaró ese mismo día que “los eventos de ayer en Venezuela resultaron en un gobierno transitorio hasta que se puedan realizar nuevas elecciones”. Un informe que posteriormente elaborara la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado señalaría “que era claro que la NED (Nacional Endowment for Democracy), el Departamento de Defensa, y otros programas de asistencia de Estados Unidos habían proveído entrenamiento, apoyo para el desarrollo institucional y otros apoyos a individuos y organizaciones que estuvieron activamente involucrados en la breve expulsión del gobierno de Chávez” (esta oficina agrega, sin embargo, que no consideraba que este apoyo había contribuido “con dicho evento”; no se utiliza la palabra golpe de Estado).

Afortunadamente, las fuerzas antidemocráticas nacionales y sus aliados trasnacionales fracasaron en su intento. La mayor parte de las Fuerzas  Armadas permaneció leal a la Constitución junto con el pueblo, que saldría en masas a las calles para exigir el retorno del presidente Hugo Chávez , hecho que ocurrió  la madugrada del 13 de abril de 2002 .

En una reacción que constituiría una lección para muchos, el mandatario venezolano invoca inmediatamente un diálogo constructivo para el bien del país. No obstante, las apetencias políticas de grupos opositores y de la vieja élite tecnócrata y política vuelven a insistir en la salida violenta del Presidente democráticamente electo, promoviendo el sabotaje petrolero. Nuevamente el país debe afrontar duras circunstancias debido a que la mayor parte de los gerentes de la estatal petrolera, en un acto de traición a la patria, inflige daños severos a la nación, mediante el secuestro técnico de la industria.

2002-2003: El sabotaje contra la industria petrolera nacional

Aunque no siempre de manera explícita, la reforma petrolera, por lo que implica en términos de la capacidad del Estado para  manejar la renta petrolera, ha ocupado un lugar central en la aguda confrontación política que tiene lugar en nuestro país. El golpe de Estado de abril de 2002, con el derrocamiento del gobierno por 48 horas y el golpe petrolero de diciembre 2002 y enero 2003, lo mostraron con palmaria nitidez. El gobierno de facto de abril de 2002 no llegó a nombrar su gabinete completo, pero sí fue designado un nuevo presidente de la estatal petrolera, Petróleos de Venezuela (Pdvsa), el general Guaicaipuro Lameda, quien había sido removido del mismo cargo en febrero, por oponerse a la Ley de Hidrocarburos recién promulgada. Durante las escasas horas que duró el gobierno de facto, esa ley fue derogada por decreto; igualmente, el acuerdo bilateral de suministro de petróleo a Cuba fue suspendido. El golpe de abril de 2002 fue la culminación de un “paro cívico”, en apoyo al conflicto de la gerencia petrolera contra el gobierno, y  el sabotaje a la industria llevada a cabo en diciembre de 2002 y enero de 2003 fue la continuación del frustrado golpe de abril.

El lunes 2 de diciembre de 2002, fuerzas de oposición al gobierno de Hugo Chávez iniciaron una acción política llamada “paro cívico nacional”. El 4 de diciembre los canales de televisión y radio del país comenzaron a trasmitir conjuntamente la noticia de la paralización de un tanquero de PDV Marina, el Pilín León (actual Negra Matea), en el canal de navegación del Lago de Maracaibo. Las imágenes mostraban cómo la tripulación de ese barco apoyaba y participaba en la acción. El tanquero permaneció fondeado, bajo el control de la tripulación insurrecta, durante diecisiete días y  se convirtió en la expresión más clara del compromiso de muchos gerentes y trabajadores medios de la vieja Pdvsa con la acción que ya se había convertido claramente en sabotaje. De allí en adelante, dirigentes de los corruptos sindicatos petroleros, que promovieron la paralización de la industria, conjuntamente con representantes de Fedecámaras  y de la CTV aparecerían como voceros e instigadores principales de esta acción insurreccional.

Tal como había ocurrido durante el golpe de Estado de abril de 2002, esta acción estuvo marcada por la insólita afiliación de la patronal y un sindicato de trabajadores para cometer nuevamente actos ilegales contra los poderes constitucionales en el país. Esta vez confiaron que, luego del fracaso del golpe político, la desestabilización de la principal fuente de ingresos de Venezuela -la industria petrolera-, terminaría por asfixiar al gobierno bolivariano y obligaría a la renuncia del presidente Hugo Chávez. Las televisoras privadas apoyaron abiertamente la acción con 64 días continuos de propaganda contra el gobierno democráticamente constituido.

Los sucesos del Pilín León demostraron rápidamente que la estrategia se centraba en lograr la paralización del sector petrolero nacional. Siguieron a la tripulación del Pilín León, la de los demás tanqueros de PDV Marina, gerentes y operadores de refinerías, parte de los empleados y trabajadores de los campos, profesionales y técnicos de las áreas de informática, contratistas de transporte interno de combustibles y derivados, en resumen, personal de distintas áreas con capacidad real para perturbar seriamente el funcionamiento de la principal industria nacional. Las acciones del sabotaje petrolero consiguieron restringir, entre otras actividades, la producción de combustibles aeronáuticos, gasolina, gasoil; así como el transporte desde los centros de producción o refinación hacia los centros de suministro comercial.

Los daños al país fueron enormes. De acuerdo a estudios  del Ministerio de Finanzas y del Banco Central de Venezuela, el monto de las pérdidas por ventas no realizadas llegó a 14.430 millones de dólares aproximadamente, lo cual motivó una disminución de un monto cercano a 9.998 millones de dólares en la capacidad contributiva de Pdvsa y sus filiales al fisco nacional. Esto limitó la capacidad del Ejecutivo nacional para la ejecución de sus planes y programas. El Producto Interno Bruto (PIB) del país registró una caída de 15,8% durante el cuarto trimestre de 2002 y de 24, 9%, durante el primer trimestre de 2003. En el sector petrolero la caída del PIB fue de 25,9% y 39,3% respectivamente. Se registró igualmente una contracción en los montos de las reservas internacionales en divisas y del Fondo para la Estabilización Macroeconómica, lo cual obligó al Ejecutivo nacional, conjuntamente con el Banco Central de Venezuela, a dictar las medidas para establecer un sistema de control de cambios, con el fin de atenuar los efectos negativos sobre la economía nacional.

Esa acción golpista fue derrotada gracias al esfuerzo de los trabajadores  y trabajadoras patriotas que se mantuvieron activos y la incorporación de personal jubilado; así como gracias a  la movilización de fuerzas militares y sectores populares en defensa de una empresa vital para el futuro de Venezuela como nación independiente.

2003: Año de la recuperación de Pdvsa

La  firmeza del presidente Hugo Chávez Frías, en unión con el pueblo soberano y las  fuerzas armadas, fueron determinantes para que el país saliera airoso del escollo de proporciones nunca vistas que representó el sabotaje petrolero. Sorprendentemente, durante el año 2003 Pdvsa incrementó sus ganancias en 1,5 millardos de dólares, al lograr un ahorro de 3.100 millones de dólares.

A raíz del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y sabotaje petrolero de diciembre del mismo año, el gobierno de Hugo Chávez Frías comenzó a desarrollar una campaña internacional para informar al mundo sobre la verdadera situación política y económica venezolana, lo que permitió aclarar informaciones falsas o manipuladas que confundieron a muchos líderes y pueblos. Asimismo, la política exterior venezolana logró extenderse con la firma de convenios bilaterales en materia energética, agroalimentaria, comercial e industrial.

2004: Año de la gran victoria popular y revolucionaria


El 15 de agosto de 2004 puede considerarse como una de las fechas de más alta significación en la reciente historia política del país. En esa oportunidad se efectúa un referéndum popular para evaluar la gestión gubernamental del Presidente. El resultado de ese evento de democracia participativa y protagónica fue una contundente victoria a favor de la aprobación del mandato presidencial de Hugo Chávez Frías. Este hecho constituyó un hito en la historia nacional, continental y mundial, ya que era la primera vez que un jefe de Estado  se sometía a este tipo de consulta  en el mundo entero.

2005: Año del salto adelante


Durante este año, la gestión del presidente Hugo Chávez Frías logró  expandir las misiones sociales.  Estos programas sociales masivos, en áreas tan variadas como salud, alimentación, educación, cultura, capacitación para el trabajo y conservación ambiental, contribuyeron con el nacimiento de la nueva institucionalidad y la nueva visión social que fundamenta el proceso de cambios en Venezuela.

Asimismo, el presidente Hugo Chávez promueve la formación de la Alianza Bolivariana para las Américas, (ALBA, posteriormente denominada Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), como un esquema de cooperación internacional alternativo, fundamentado en la solidaridad y la complementariedad. De esta forma, marca distancia del fracasado modelo de “libre comercio” encarnado en la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por Washington.

Otro aspecto que representó un avance fundamental para Venezuela, fue  el inicio de las negociaciones para entrar al Mercado Común del Sur (Mercosur) y la aceleración de medidas que permitieron la ubicación del Producto Interno Bruto (PIB) en 9,4% durante el año 2005, lo cual significó que Venezuela lograba nueve trimestres consecutivos de crecimiento económico sostenido, por primera vez en años. Igualmente, se incrementó la producción del hierro, el aluminio y el acero, con lo cual la nación batió récords históricos. Adicionalmente, se incrementó la producción agrícola en distintos rubros, el comercio y la inversión internacional, entre otros. La inflación cerró en 14,4% ese año.

2006: Año de la participación popular


El año 2006 trajo consigo una nueva oportunidad para ratificar tanto la legitimidad democrática, como la trascendencia y la  continuidad del proceso de cambios iniciado con la primera elección del presidente Hugo Chávez. Esto  se confirmó con la victoria popular obtenida por el presidente Hugo Chávez en las elecciones del 3 de diciembre de ese año, las cuales ganó con más de 60% de los votos.

Así, se inicia un nuevo período  de la Revolución Bolivariana, guiada como lo indica la Constitución de 1999 por  los valores de la “libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la Ley”.

 

 

Fuentes

 

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